El carnaval de Oruro

Inscrito en 2008 sobre la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (originalmente proclamado en 2001).

Oruro, ubicada a 3.700 m.s.n.m en las montañas del oeste de Bolivia, era un importante sitio de ceremonias precolombino convirtiéndose luego en un importante centro minero en los siglos XIX y XX. 

Si bien la ciudad es refundada en 1606 por los españoles, para el pueblo Uru continuó siendo un lugar sagrado donde cumplían una serie de ritos. En el siglo XVII, los españoles prohibieron esas ceremonias, sin embargo, los dioses andinos se ocultaban tras los iconos cristianos, convirtiéndose así en santos. Así, por ejemplo, la tradicional “lama lama” o “Diablada” se convirtió en el baile principal de Oruro.

Cada año, durante seis días, el Carnaval de Oruro despliega toda una gama de artes populares en forma de máscaras, tejidos y bordados. El principal acontecimiento es la Procesión conocida como la “Entrada” durante la cual los más de 28.000 bailarines y 10.000 músicos repartidos en unos 50 grupos recorren ininterrumpidamente durante veinte horas los 4 kilómetros de la Procesión quienes han sabido conservar las características tomadas a los misterios medievales.

Más información: UNESCO

 

La cosmovisión andina de los kallawayas

Inscrito en 2008 sobre la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (originalmente proclamado en 2003)

Los orígenes del grupo étnico de los kallawayas, afincados en la región montañosa de Bautista Saavedra (Norte de La Paz), se remontan a la época preincaica. 

Su actividad principal es el ejercicio de una medicina ancestral, a la que están asociados diversos ritos y ceremonias que constituyen la base de la economía local. Su cosmovisión abarca todo un acervo coherente de mitos, ritos, valores y expresiones artísticas. Sus técnicas medicinales, basadas en los sistemas de creencias de los antiguos pueblos indígenas de los Andes, gozan de un amplio reconocimiento en Bolivia y en numerosos países de América del Sur, donde ejercen los médicos-sacerdotes kallawayas.

En los últimos años, el modo de vida tradicional de los kallawayas se ha visto amenazado por la aculturación, lo que puede entrañar la desaparición de este acervo extraordinario de conocimientos médicos. A su vez, la tradición también se ha visto afectada por la falta de protección jurídica de las comunidades indígenas y frente a las grandes empresas farmacéuticas.

Más información: UNESCO

 

Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de las Comunidades Aymara de Bolivia, Chile y Perú

Seleccionado en 2009 sobre el Registro de programas, proyectos y actividades de salvaguardia.

El proyecto subregional propuesto tiene por objeto desarrollar medidas de salvaguardia para garantizar la viabilidad de las expresiones orales, música y conocimientos tradicionales (arte textil y tecnologías agrícolas) de las comunidades Aymaras de Bolivia (La Paz-Oruro-Potosí), Chile (Tarapacá - Arica y Parinacota, Antofagasta) y Perú (Tacna-Puno-Moquegua).

Más información:  UNESCO

Las actividades, planeada para su implementación en el curso de cinco años, son: 

(i) identificación e inventario de los conocimientos tradicionales y las tradiciones orales de las comunidades aymara en las zonas seleccionadas, 

(ii) fortalecimiento de la lengua como vehículo de transmisión del PCI a través de educación formal y no formal, 

(iii) promoción y difusión de las expresiones orales y musicales Aymaras y 

(iv) fortalecimiento de los conocimientos tradicionales relacionados con la producción de las artes textiles y técnicas agrícolas tradicionales.

Estas cuatro líneas de acción del proyecto se han establecido como prioritarias por las comunidades Aymaras en las distintas fases de consulta y preparación del proyecto y será implementado con la plena participación de las comunidades, guiadas por los principios de la Convención de 2003. 

 

Ichapekene Piesta, la fiesta mayor de San Ignacio de Moxos

Inscrito en 2012 sobre la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La Ichapekene Piesta es una festividad sincrética que reinterpreta el mito fundacional moxeño de la victoria jesuítica de San Ignacio de Loyola, asociándolo a las creencias y tradiciones indígenas.

Los festejos dan comienzo en el mes de mayo con fuegos artificiales, cantos y alabanzas, y prosiguen en el mes de junio con celebraciones de misas diurnas y nocturnas, velatorios, donaciones de limosnas y banquetes.

La principal representación de la victoria de San Ignacio consiste en una representación escénica en la que doce guerreros solares con tocados de plumas espectaculares combaten a los guardianes de la Santa Bandera –“señores” primigenios de los bosques y las aguas– antes de acabar convirtiéndolos al cristianismo. Estos rituales constituyen un acto de fe y renovación constante que permiten a los moxeños renacer al cristianismo en presencia de sus espíritus ancestrales.

Más información: UNESCO

 

El Pujllay y el Ayarichi: músicas y danzas de la cultura yampara

Inscrito en 2014 sobre la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El Pujllay y el Ayarichi son formas musicales y coreográficas de la cultura yampara que se complementan formando un todo. Le Pujllay se practicas en la época de las lluvias y el Ayarichi en la temporada seca. El Pujllay lo ejecutan principalmente hombres en el transcurso de un ritual del mismo nombre que celebra la renovación de la vida y la abundancia traída por la época de las lluvias. Los sonidos, bailes y atuendos evocan al “Tata Pujllay”, ente demoníaco y fecundo que posee una energía desbordante. Un grupo de músicos toca con varias flautas y una especie de clarinete de cuerno.

Los danzarines, suntuosamente vestidos como el “Tata Pujllay”, giran incansablemente alrededor de un gran altar bellamente adornado con alimentos, en señal de abundancia. El Ayarichi se baila en fiestas dedicadas a los diferentes santos católicos que rigen el orden social y cósmico e influyen en la conservación de la vida. El grupo de ejecutantes de este ritual comprende cuatro músicos-bailarines –que tocan simultáneamente una flauta de Pan y un tambor– y unas dos a cuatro bailarinas. De la confección de los trajes se encargan artesanas, que los tejen con suma minuciosidad cuidando hasta el más mínimo detalle. La ejecución de ambos ritos moviliza un vasto conjunto de redes comunitarias que aportan bebidas y alimentos en abundancia. La transmisión de los conocimientos y técnicas musicales y coreográficas a los niños se efectúa generalmente mediante juegos colectivos infantiles y la observación de los adultos, sin intervención directa de estos últimos. El Pujllay y el Ayarichi contribuyen a la unidad de las comunidades de cultura yampara en la medida en que constituyen un medio privilegiado de comunicación con la naturaleza.

Más información: UNESCO

 

 
Centro Regional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de América Latina

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